IGLESIA CATEDRAL NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACION

Justo frente a la Plaza Independencia se levanta una de las tres iglesias más antiguas de la Argentina, la Iglesia Catedral de San Miguel de Tucumán., un icono tucumano que encierra pedazos de nuestra historia.





Fue construida a principios del siglo XIX por Pedro Delgare Echeverri, un arquitecto francés que le imprimió el estilo neoclásico; sus torres se coronan por cúpulas y es en una de ellas en donde se encuentra el reloj que pertenecía al Cabildo de Tucumán.
Llama la atención que el templo conserve la cruz de madera desde su fundación y otro dato curioso es que allí permanecen las urnas con los restos de dos personajes de la historia argentina: el general Gregorio Aráoz de Lamadrid y el Obispo Eusebio Columbres.




DESCRIPCION :

                             La catedral se ubica en la avenida 24 de septiembre frente a la Plaza Independencia, la antigua Plaza Mayor de la ciudad. El edificio posee una planta basilical en cruz latina con una amplia nave techada a dos aguas y, a los costados frontales, dos altas torres de cinco planos o pisos incluyendo las cúpulas (aunque exteriormente solo aparecen tres), cada una de las torres flanquea simétricamente al amplio pórtico y nártex. El crucero del transepto está sobremontado por una cúpula en "media naranja" que se eleva sobre un tambor cilíndrico en el cual se abren ocho ventanales. En la cima de la cúpula se ubica una linterna, la cúpula está recubierta de mosaicos en los cuales predominan los colores de la Bandera Argentina.
Los arquitectos han sabido yuxtaponer armónicamente diversos estilos (neoclásicos, renacentistas y barrocos) algo típico del llamado estilo ecléctico muy en boga en las construcciones, particularmente las eclesiales, del periodo que va desde comedios del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX.


HISTORIA :
                   
                   Los cimientos de este edificio catedralicio datan de la fecha de la fundación definitiva de la ciudad de San Miguel de Tucumán en 1685, siendo durante mucho tiempo un humilde edificio de adobes con techo a dos aguas de "tejas musleras" manteniendo entonces algunos sencillos detalles del estilo barroco colonial hispanoamericano. A mediados del siglo XIX es que se iniciaron las refacciones confiadas al arquitecto de origen vasco-francés Pierre Etcheverry (Pedro Etcheverry dado que se afincó en Argentina), tal obra de refacción – que es la que ha dejado prácticamente al edificio con el aspecto actual– fue desarrollada durante el gobierno provincial de Celedonio Gutiérrez y fue inaugurada el 19 de febrero de 1856.

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